martes, 6 de marzo de 2012

Espacios personales de aprendizaje

En esta ocasión, en la clase práctica de Aulas Digitales, estuvimos analizando un recurso que, en los últimos tiempos, se ha vuelto casi imprescindible en la mayoría de aulas: las presentaciones de diapositivas. Vimos que, a la hora de realizarlas, es fundamental gestionar bien los elementos de los que disponemos; escoger las imágenes, los colores, los diseños o los contenidos textuales adecuados es fundamental si queremos hacer llegar el mensaje (la información) de forma rápida y clara a nuestros alumnos.
El objetivo es causar una impresión en el público que ve y escucha la presentación, para que recuerde los contenidos que se están explicando y también para que reflexione sobre ellos. Y, en este sentido, las diapositivas, como cualquier otra herramienta informática, nos pueden ser de gran ayuda cuando están bien hechas, pero convertirse en nuestro peor enemigo en caso contrario. Así que no debemos centrarnos tanto en el texto que vamos a poner y sí prestar más atención a esos detalles relativos al diseño, que a priori pueden parecer superfluos.
Por otra parte, en las clases teóricas, hemos estado viendo las diferentes formas de aprendizaje a través de la red (e-learning, b-learning, m-learning) y los entornos personales de aprendizaje (PLE). Éstos últimos (que personalmente nos eran desconocidos hasta ahora) son los sistemas de los que los estudiantes nos podemos ayudar para controlar nuestro propio aprendizaje, de forma que se establecen objetivos, se gestionan los procesos y contenidos y se lleva a cabo una comunicación con otros para compartir estos contenidos.
Por ejemplo, este blog, los documentos creados en Google Docs o el grupo de Diigo forman parte del espacio personal que hemos creado para esta asignatura. Con ellos se pretende que los alumnos desarrollemos la adquisición de estrategias de búsqueda y procesamiento de recursos personalizadas. Desde nuestro punto de vista, el PLE tiene una serie de beneficios que es necesario tener en cuenta y aprovechar en la práctica docente, ya que permite el aprovechamiento de los conocimientos colectivos al mismo tiempo que fomenta la independencia y autonomía del estudiante, pudiendo éste incorporar contenidos que él mismo crea y elige. Y, sobretodo, nos parece muy importante el hecho de que los alumnos participan más, puesto que de eso depende el que aprendan o no, de forma que se convierten en elementos activos (y no meros receptores pasivos) dentro de un proceso de aprendizaje y mejora que es continuo.

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