En esta ocasión, en la clase práctica de
Aulas Digitales, estuvimos analizando un recurso que, en los últimos tiempos,
se ha vuelto casi imprescindible en la mayoría de aulas: las presentaciones de
diapositivas. Vimos que, a la hora de realizarlas, es fundamental gestionar
bien los elementos de los que disponemos; escoger las imágenes, los colores,
los diseños o los contenidos textuales adecuados es fundamental si queremos hacer
llegar el mensaje (la información) de forma rápida y clara a nuestros alumnos.
El objetivo es causar una impresión en el
público que ve y escucha la presentación, para que recuerde los contenidos que
se están explicando y también para que reflexione sobre ellos. Y, en este
sentido, las diapositivas, como cualquier otra herramienta informática, nos
pueden ser de gran ayuda cuando están bien hechas, pero convertirse en nuestro
peor enemigo en caso contrario. Así que no debemos centrarnos tanto en el texto
que vamos a poner y sí prestar más atención a esos detalles relativos al
diseño, que a priori pueden parecer superfluos.
Por otra parte, en las clases teóricas, hemos
estado viendo las diferentes formas de aprendizaje a través de la red
(e-learning, b-learning, m-learning) y los entornos personales de aprendizaje
(PLE). Éstos últimos (que personalmente nos eran desconocidos hasta ahora) son
los sistemas de los que los estudiantes nos podemos ayudar para controlar
nuestro propio aprendizaje, de forma que se establecen objetivos, se gestionan
los procesos y contenidos y se lleva a cabo una comunicación con otros para
compartir estos contenidos.
Por ejemplo, este blog, los documentos
creados en Google Docs o el grupo de Diigo forman parte del espacio personal
que hemos creado para esta asignatura. Con ellos se pretende que los alumnos
desarrollemos la adquisición de estrategias de búsqueda y procesamiento
de recursos personalizadas. Desde nuestro punto de vista, el PLE tiene una
serie de beneficios que es necesario tener en cuenta y aprovechar en la
práctica docente, ya que permite el aprovechamiento de los conocimientos
colectivos al mismo tiempo que fomenta la independencia y autonomía del
estudiante, pudiendo éste incorporar contenidos que él mismo crea y elige. Y,
sobretodo, nos parece muy importante el hecho de que los alumnos participan
más, puesto que de eso depende el que aprendan o no, de forma que se convierten
en elementos activos (y no meros receptores pasivos) dentro de un proceso de
aprendizaje y mejora que es continuo.